Relato sobre las vacunas
LAS VACUNAS Y PEDRO
A Pedro no le gustaban las vacunas.
Pero un día tuvo que ir al dentista. Entonces le tuvieron que anestesiar y eso
no le gustó nada. Él intentó escapar pero su madre se lo impidió y le sentó en
la silla.
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ufvufhuvh. Refunfuñó el niño, pero de nada le sirvió pues la madre le sujetaba firmemente de la boca para que no la cerrase. Entonces el dentista le anestesió y le quitó la muela con cuidado. Recién quitada, el chico dijo:
-Menos mal que me he puesto la anestesia que si no me hubiera dolido- dijo el chico
-Ves-dijo la madre-cuando te hacen algo es por una causa, no por fastidiar-.
A los pocos días el chico notó una sensación extrañísima difícil de imaginar. Él le dijo a su madre:
–Mma nnto na snsacin muy rra-
Su madre le dijo:
- ¿Qué?-
-Qu nnto na snsacin muy rra.
Su madre fue a su cuarto y vio que su hijo tenía los músculos muy tensos. Entonces su madre le dijo:
-¿Pero qué te pasa?
Pedro le dijo:
-n lo s-.
Su madre lo llevó al médico, que lo examinó y le dijo a la madre en voz baja:
-Mire, a este chico le pasa que tiene el tétanos.
La madre le preguntó:
-Oiga y… ¿Es malo eso?-
-Es muy grave, aunque se puede tratar. Por cierto, ¿el niño se ha hecho alguna herida con el metal o algo cortante?
La madre dijo al doctor:
-Ahora que lo pienso sí. Hace poco se sometió a una extracción de muelas y el dentista le pinchó anestesia como siempre ¿Por qué?
El doctor le dijo:
- ¡Interesante! Alomejor las agujas estaban mal esterilizadas y tendrían algo de óxido-concluyó el doctor.
- ¿Y qué tratamiento hay? Preguntó la madre.
-Unas dosis de tetanol® le quitarán esa enfermedad.-dijo el doctor
-¿Y cómo hay que dárselo?-dijo la madre.
El doctor dijo:
-En inyectables ¿Por qué?-.
-¡Oh no! Voy a tener que pelearme con él para administrárselo-dijo la madre.
El doctor dijo:
-No hay problema estos inyectables no duelen pues utilizan una impregnación en la aguja parecida a la saliva del mosquito desarrollada en laboratorios profesionales. Es una especie de anestesia que inhibe la sensación de dolor así que está pensada para niños y no le pasará nada con su hijo-.
De vuelta a casa la madre le dijo que tendría que pincharse cada día, pero le acalló cuando iba a protestar y le dijo que las agujas no dolían y que estaban hechas para niños. A pesar de eso Pedro estaba asustado y decía:
-Si me duele… Me compensas con un Chupa-Chus®, ¿vale?-
La madre sabiendo que no le iba a doler le dijo:
-¡Vale! Pero que sepas que no vas a tener tu Chupa-Chus®.
Llegados a casa la madre de Pedro le enseñó el sistema y Pedro se confió. Entonces la madre le inyecto la dosis siguiendo todos los pasos. Pedro se quedó alucinado: ¡Nunca le había pasado eso!
Desde entonces Pedro pidió siempre que le inyectaran con la aguja impregnada de esa sustancia.
FIN
Dani Tseng 11 años
